Los huevos de Pollicita – 4 de marzo 2015

El fiscal Gerardo Pollicita apeló el fallo del juez Daniel Rafecas. Lo hizo con una precisión quirúrgica en su lenguaje técnico pero, también, con unos huevos del tamaño de la Bombonera.

El fiscal que había imputado a la presidenta de la Nación y a su canciller, entre otros, por encumbrimiento del atentado terrorista mas grave de la historia argentina, argumentó su insistencia con sentido común y ajustado a derecho. Apeló la decisión de Rafecas por considerarla “prematura y apresurada” y consideró que la negativa del juez a impulsar alguna de las mas de 40 medidas de prueba solicitadas “impide contar con información necesaria y esencial para establecer la verdad real”. Pollicita, con responsabilidad institucional considera “prudente abrir la investigación” que reclamó para recién después “tomar las decisiones de fondo”.

Se lo traduzco al lenguaje común para que se entienda mejor. Pollicita le está diciendo al juez que una acusación de semejante gravedad institucional que involucra a la máxima autoridad el país no se puede cerrar en una semana sin averiguar absolutamente nada. Se lo digo mas claro todavía: Rafecas dice que no vió nada que sirviera para iniciar la causa. Yo me pregunto:¿ no vió nada o no quiso ver?  Miró para otro lado y cerro los ojos. No puso en marcha ni siquiera formalmente, una sola de las medidas de prueba pedidas. Le doy un ejemplo: Pollicita había pedido allanar la Cancillería para acceder a toda la documentación secreta y pública sobre la firma del tenebroso pacto con Irán. Nadie entiende porque se firmó. Nadie explica por que motivo, Cristina y Timerman pegaron un giro de 180 grados y resolvieron llegar a un acuerdo clandestino con los acusados de ser los terroristas de estado que volaron la AMIA y asesinaron a 86 personas. ¿Porque Rafecas no ordenó aunque sea acceder a toda esa documentación que seguramente arrojaría luz sobre el acontecimiento? Insisto. No quiso luz, aumentó la oscuridad. Rafecas dedicó varios párrafos a elogiar políticamente el comportamiento de Cristina y Timerman como si fuera un militante. Fueron aseveraciones absolutamente innecesarias y sumamente opinables y cuestionables como toda postura política. Conocer a fondo los intercambios de cables entre Buenos Aires y Teherán. Mostrarle a los argentinos que era lo que se le ocultaba al pueblo con esa firma irritante hubiera sido un gran paso hacia la transparencia y la equidad. Nadie dice que Cristina, Timerman y el resto son culpables. Eso es muy difícil de probar. 

Pero está claro que Pollicita tiene razón cuando le dice a Rafecas que busque un poco mas, que indague, que pregunte, que hable con los capos de Interpol para ver si es cierto todo lo que se dice, que pregunte los motivos por los que el fiscal Alberto Nisman escribió una acusación tan dura que le costó nada menos que la muerte de un balazo en la cabeza.

¿No quiso averiguar nada mas Rafecas? ¿O no le intersa saber? Se ganó los elogios del círculo rojo del poder kirchnerista. Cristina habló bien de Rafecas igual que Horacio Verbitsky y Eugenio Zaffaroni. Los diarios kirchneristas conviertieron el fallo de Rafecas en un suplemento especial en sus ediciones de fin de semana. “La democracia no se imputa”, fue el tiro por elevación a Pollicita que se utilizó como consigna de la convocatoria del 1-M. Lo único que les faltó a los muchachos de La Cámpora fue crear una agrupación llamada “La Rafecas”.

Mas allá de la ironía, lo cierto es que Pollicita insiste como corresponde a su condición de fiscal. El proceso no está cerrado. Dice que Rafecas no agotó todos los recursos ni hizo todos los esfuerzos para que la resolución sea con la mayor claridad, transparencia y equidad posible. Traduzco: no se movió de su escritorio y eso hace mas oscura e inequitativa su decisión. “Esto se cierra y sanseacabó″, fue lo que dijo en síntesis Rafecas.

Pollicita le respondió que esto no se cierra, por lo menos por ahora. Tal vez mas adelante se llegue a la conclusión de que Cristina y Timerman son inocentes y no encubrieron terroristas. Pero hay que argumentar con datos y certezas y no con suposiciones y especulaciones ideológicas. Por eso digo que los huevos de Pollicita son grandes como los de la Bombonera, estadio al que rigurosamente va a alentar a su amado Boca Juniors. Porque, tal como recomendó ayer Lorenzetti, resistió todas las presiones por mas poderosas que fueran. Lo apretó el gobierno con sus opiniones con el objetivo de que no insistiera con su pedido. Y la solicitada vergonzosa de esta mañana es realmente una extorsión publicada en todos los diarios a la luz del día. Parece y es una grosera falta de respeto y humillación a la figura de Nisman al que fusilaron mediáticamente antes de su muerte y lo siguen haciendo ahora. Pero además fue una apriete a Pollicita, para evitar que apelara, al fiscal Germán Moldes que tiene que actuar ahora y a las dos salas de la Cámara Federal, una de las cuales va a tener que resolver sobre el tema.

Pero la solicitada y todo el discurso del gobierno y sus soldados chupamedias tiende a amenazar a todos los que se atrevan a poner en duda ante la justicia la honradez y la ética de la presidenta. Es un mensaje mafioso y encriptado a Claudio Bonadío y la causa por lavado de la ruta del dinero K de Lázaro Báez y Cristina y a todos los magistrados que están investigando a corruptos como Amado Boudou, Ricardo Jaime y siguen las firmas. 

Esa solicitada ordenada por Cristina fue un gesto autoritario y prepotente para meterle miedo a los jueces y fiscales y acusarlos preventivamente de golpistas . Para generarles pánico y que nadie se atreva a investigar al poder. Para  que se consagre la impunidad de este gobierno. Algunos acusaron el cachetazo y se callaron la boca. Pollicita puso el pecho, demostró coraje y apeló el fallo de Rafecas. El gobierno ahora va a intentar destruirlo con su aparato mediático. Rafecas había cerrado todos los caminos hacia la verdad. Pollicita abrió nuevamente la puerta. Ahora comienza otra historia.

Justicia ilegítima – 3 de marzo 2015

La mirada ética de la vida consiste en establecer donde están las víctimas y quienes son los victimarios en cada una de las situaciones que nos toca enfrentar. Es un dilema que el periodista tiene que resolver varias veces por día. Hasta en la noticia mas sencilla, como un choque de autos, siempre hay alguien que provocó el hecho y otro que lo padeció. Eso no significa que no se informe con rigurosidad sobre el tema. Eso no significa que alteremos los hechos. Pero la mirada mas ética siempre está del lado de la víctima. Es la manera mas honrada de ejercer nuestro oficio y la que nos pemite cometer la menor cantidad de errores. Siempre del lado de la víctima. Esa es una buena consigna para todo los aspectos de la vida. Es una manera de ser solidario en todos los planos. Creo profundamente en esa postura ideológica para ejercer mi trabajo y para ejercer el oficio de vivir. Tal vez por eso me indigna tanto lo que está pasando con el juez Axel López. Tal vez por eso me dan tanta bronca los que apelan a los tecnicismos de la fría letra escrita y no se apiadan del dolor de los demás, como dice el tango. Tal vez por eso las palabras que dijo ayer Vivian Perrone, una madre del dolor me quedaron dando vuelta por la cabeza. 

Estamos hablando de un juez que tiene el gatillo fácil de la excarcelación. Un liberador serial, como dice Ricardo Roa. Estamos hablando de un magistrado que no se ocupa ni se preocupa con la intensidad que debería, frente a los reclamos de familiares de muertos a manos de los delincuentes que el juez liberó en muchos casos con una liviandad que irrita y sorprende. Por momentos el y su actual abogado, el doctor Zaffaroni parecen ser los protectores de los delincuentes en lugar de los deben velar por la paz, la seguridad y la tranquilidad de la sociedad. Por eso me pregunto: ¿Zafará el juez acusado por mal desempeño que actúa con liviandad y una grave negligencia? Zaffaroni hará zafar de la destitución al juez que se comporta como su mejor alumno a la hora de enviar señales terribles de desprotección a la sociedad.? Lo pregunto porque las víctimas, seguro que ya no van a zafar. Los muertos no zafan. Por ahora, pobres, ni siquiera pueden descansar en paz.

¿Como van a zafar todos los integrantes de la familia Bagnatto que murieron calcinados bajos los escombros de su propia casa? El piromaníaco, llamado Fructuoso Alvarez González los quemó vivos. Había sido condenado a cadena perpetua pero el juez que favorece a los victimarios lo autorizó a viajar a España. Cuando regresó al país, migraciones le avisó a Axel Lopez que el criminal estaba de nuevo entre nosotros. El juez ni se dignó a contestarles. Se tardaron seis años en volver a encarcelar al que convirtió en una hoguera y un cementerio la casa de la familia Bagnatto en el barrio de Flores.

¿Como van a zafar los padres de Tatiana que fue violada y asesinada por Juan Ernesto Cabeza? No surgió de la nada. Cabeza ya había cometido cuatro violaciones y lo habían condenado a 24 años. Pero el juez López, el discípulo de Zaffaroni le concedió la libertad condicional como quien se toma un vaso de agua. Tatiana Kolodziev, una radióloga chaqueña de 33 años no zafa mas. 

El juez López ni se dignó a escuchar a los médicos que le decían que era peligroso liberar a Cabeza. Actuó con soberbia y autoritarismo pero se está defendiendo en el Consejo de la Magistratura. Tatiana no pudo defenderse.

¿Como van a zafar los seres queridos de Soledad Bargna que fue violada y asesinada de 26 puñaladas por un energúmeno llamado Marcelo Díaz? El criminal no estaba libre. Estaba preso por haber violado a una nenita de 12 años. Pero el juez López lo excarcelo como quien toma un taxi. 

Hay una larga lista de asesinos reincidentes liberados en un abrir y cerrar de ojos. Los que creen que todos somos víctimas del sistema y por lo tanto justifican a los victimarios ofenden la dignidad humana y humillan a las verdaderas víctimas.  Eso son, falso progresistas, presuntos garantistas al servicio de los que cometen delitos y no de la sociedad que trabaja y estudia pacífica y honradamente. ¿No lo entienden? ¿No lo quieren entender? Son los abolicionistas que creen que el único que comete delitos es el estado o el sistema capitalista. Viven en una burbuja y se masturban con su propia excelencia académica. Están lejos de los ciudadanos de carne y hueso y cerca de los premios internacionales. Son los padres fundadores de una justícia ilegítima. Son indirectamente asesinos, como dice la doctora en filosofía, Diana Cohen Agrest. 

Ojalá destituyan al juez Axel Lopez. Ojalá Zaffaroni pierda esta batalla y se haga justicia con los que lloran a sus seres queridos para que sus seres queridos puedan descansar en paz. Sería una buena señal si castigan a un juez que no piensa en las víctimas. Sería un tiro para el lado de la justicia despues de haber acribillado a tantos inocentes. No podemos permitir semejante Cambalache. Los inmorales nos han igualado. Cualquiera es un señor. Cualquiera es un ladrón. Es lo mismo el que labura noche y día como un buey, que el que mata o el que cura o esta fuera de la ley. Hay que decirle con todas las letras a jueces como Lopez o Zaffaroni: que falta de respeto, que atropelló a la razón. 

Cristina no es la dueña del Estado – 2 de marzo 2015

La familia Kirchner siempre se sintió propietaria y no inquilina del estado. Tanto en Santa Cruz como en la Nación, primero Néstor y después Cristina, se manejaron como si fueran los dueños y no los habitantes circunstanciales de la casa de gobierno. Los presidentes constitucionales firman un contrato de alquiler con la ciudadanía que los vota por un determinado período. Ese contrato, a Cristina se le vence el 10 de diciembre y no hay renovación posible. Tiene que abandonar la quinta de Olivos y volver al llano. Eso la descoloca. La desespera. No está acostumbrada a vivir como una ciudadana común, sin fueros ni privilegios. En su discurso de despedida, Cristina ratificó su convicción de que ella es el estado, la democracia y la Constitución. “La democracia no se imputa”, decía la consigna convocante para el acto de ayer frente al Congreso. Como si Cristina fuera la democracia permanente y no solamente la representante temporaria. “El partido judicial se independizó de la Constitución”, expresó ayer a los gritos y cargada de ira. Como si esa mujer se creyera de verdad aquella expresión de deseo frustrada de Cristina eterna. Como si esa mujer verborrágica, además de exitosa abogada y arquitecta egipcia, fuera la mismísima Constitución con polleras. Todo eso se lo dijo en la cara a quien uno de sus talibanes definió como el general Ricardo Lorenzetti. Cristina retó y pegó palazos a distintos sectores, pero quien mas recibió fue el presidente de la Corte Suprema de Justicia. Lorenzetti, callado, puso la otra mejilla una y otra vez. Era una gravísima acusación al jefe de uno de los pilares en los que se asienta la democracia. Si fuera cierto que uno o varios jueces que se independizaron de la ley y la Constitución, la Corte Suprema debería haber actuado en consecuencia. En realidad, no hay jueces que quieran gobernar, como denunció Cristina. Es ella, la que quiere ser juez y parte.

La verdad es que Cristina en su adios al Congreso de la Nación mostró sus delirios de grandeza y su autoritarismo. Le faltó decir: “la Constitución soy yo”. Porque los jueces y fiscales que la están investigando y la van a seguir investigando cada día mas como corresponde, no se independizaron de la Constitución. Se independizaron de ella, y de los carpetazos y las amenazas a los que estuvieron sometidos durante mucho tiempo.

Esa es la verdad. Un juez que quiere saber si la presidenta se enriqueció ilegalmente y lavó dinero junto a su socio Lázaro Báez, está cumpliendo con su función. No está violando la ley ni la Constitución. Los magistrados que quieren castigar la matriz corrupta del estado que tiene nombres y apellidos como Cristina, Néstor, Máximo, Jaime o Lázaro, entre otros, lo hacen para acatar el artículo 16 de la Constitución que dice textualmente: ” La Nación Argentina no admite prerrogativas de sangre ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley”. 

Son tantas las mentiras que Cristina repite de un país de fantasía que solo existe en su cabeza, que finalmente terminó creyendo que la Constitución es ella  y que investigar a la presidenta es violar la Constitución. Es insólito. Es la expresión mas clara de un absolutismo monárquico que no terminó en chavismo porque el pueblo argentino no se lo permitió y le puso límites en las calles y en los votos. Casi estuvo al borde de la irracionalidad de decir : “El estado soy yo”, como se dice que dijo Luis XIV ante el parlamento francés. Es que Cristina no cree en la división de poderes. Ella cree en la sumisión de poderes. Lo logró con el poder legislativo al que convirtió en una escribanía de sus caprichos, gracias a la legalidad que le dieron los votos en las urnas. Pero no pudo hacer lo mismo con el poder judicial. Por eso está tan furiosa y acusa de golpista a uno de los poderes de la democracia. Por eso se cree que el general Lorenzetti encabeza un derrocamiento tragicómico que no existe ni en las peores pesadillas de nadie. El cuarto poder, como se le dice popularmente al periodismo, tampoco se arrodilló. Una parte si se dejó domesticar y se puso al servicio de Cristina. Algunos por ideología y otros por los millonarios sueldos y pautas publicitarias que recibieron. Pero otra parte de los medios de comunicación se mantuvo independiente, controlando, criticando, poniendo la piedra en el zapato como corresponde a su rol en toda democracia. 

En Santa Cruz, los Kirchner se acostumbraron a manejar a su antojo los tres poderes y a reducir a la servidumbre a la mayoría del periodismo. Pero en el país no lo lograron. Perdieron las dos grandes batallas refundacionales. No pudieron aplicar la Ley de Medios en la parte que mas le interesaba que era la de destruir a los diarios que se plantaron sin obsecuencias. Ayer el cartel mas grande que la televisión camporista tomaba era contra “Los encubridores de papel prensa”. Y no pudieron aplicar la mal llamada “democratización de la justicia” como una manera de ponerle la camiseta partidaria a todos los jueces y fiscales. Lograron meter una fuerte agrupación llamada “Justicia legítima”, pero no les alcanzó para colonizar y hacer arrodillar a todo el poder judicial. 

Todo lo que Cristina no puede controlar es golpista. Todo el que piensa distinto es un conspirador. La mayor producción de Cristina fue la fabricación de enemigos destituyentes. Fabricó tantos que hoy los que no la votan a ella ni a su proyecto son amplia mayoría y por eso cualquier opositor ganaría en segunda vuelta. La democracia crujió y se agrieto por los intentos de convertir a la Argentina en Venezuela. Pero fracasaron en el intento. 

Está claro que Cristina no es la dueña de la Constitución ni del estado ni de la democracia. Es una propiedad compartida por 40 millones de argentinos. 

Ayer quedó demostrado que el absolutismo y la autocracia solo reconocen el poder a Cristina. Pero la República es otra cosa.Tiene equilibrios y controles. Tiene diálogo y debate. Tiene consensos y disensos. La democracia abre la cabeza y la autocracia la cierra. La República nos incluye a todos y el absolutismo monárquico divide para reinar. Ayer la reina Cristina comenzó su despedida. Faltan 9 meses, el tiempo suficiente para parir una nueva era en la Argentina que nacerá el 10 de diciembre. Amanece que no es poco.