Tevez x 32 – 5 de febrero 2016

Hoy Carlos Tévez cumple 32 años. A pedido de muchos oyentes y a modo de humilde regalo, va de nuevo esta columna que tanta repercusión tuvo:
Le pido que me escuche un segundo con atención señor oyente. Lo mismo para usted, amiga oyente. No importa si usted es de River o de Boca. No es necesario que le interese el fútbol en particular. Le quiero contar la historia de un ser humano que conmueve a una gran mayoría de los argentinos. Hablo de Carlos Tévez. De Carlitos. Del apache. O del jugador del pueblo, como usted prefiera. Su vida es un verdadero ejemplo de superación. Creo que pocos ciudadanos surgieron de tan abajo, con tantas dificultades y llegaron tan arriba, con tantos valores.
No conozco ninguna persona que haya sido tan castigada por la vida y que luego haya sido tan premiada. Su infancia fue un calvario producto del destino y la injusticia social y su actualidad es una gloria gracias a su esfuerzo y su coraje.
Carlos Tévez nació en la pobreza más extrema y en la marginalidad típica de las villas miserias. Pobrecito, apenas tenía 6 meses cuando su madre, Fabiana, lo abandonó. Tal vez Carlitos no tenga memoria de aquel drama. Pero cuatro meses después, la tragedia le dejó una marca para toda su vida. Una pava repleta de agua hirviendo para el mate se derramó sobre cuerpito. Es un accidente doméstico muy común que aterra hasta los médicos. Las ollas siempre deben estar en las hornallas de atrás de la cocina. Pero en este caso no había ni hornallas ni cocina. Había un humilde braserito para todo uso puesto sobre el piso de tierra. Y por eso pasó lo que pasó. Lo llevaron de urgencia a la salita de primeros auxilios de Fuerte Apache y de ahí al hospital. Pero en su desesperación sus seres queridos, los que no lo habían abandonado, lo envolvieron en una manta con fibra de nylon. Eso hizo todo más grave y terrible. El plástico se derritió con el calor y se adhirió a la piel del chiquito en llamas de llanto. Estuvo a punto de morir. Se pasó dos meses en terapia intensiva y la valentía que siempre tuvo le ayudó a salir a flote pero con una cicatriz gigantesca que va desde su oreja hasta el pecho pasando por el cuello. Sufrió las curaciones durante meses. Y el peligro de las infecciones en un ámbito desolador.
Por suerte, la humanidad siempre gana y fue criado y educado por sus tíos maternos. Por la hermana de su madre y por su esposo, don Segundo Tévez que le dio apellido y dignidad aunque en medio de las privaciones más atroces. Pero esto no fue todo. Su padre biológico, Juan Alberto fue asesinado en un enfrentamiento de 23 balazos.
Carlitos tenía solo 5 años y un amor incondicional por la pelota. La dominaba como nadie entre las piedras, el barro y los perros flacos. Era magia lo que surgía de sus pies alados. Destellos de luz en cada gambeta en la canchita del club Santa Clara, al lado de la parroquia y frente a la radio comunitaria. Alguien corrió la bola y un delegado de All Boys lo fue a buscar. Don Segundo Tévez, con todo el dolor del alma y un nudo de lágrimas en la garganta le dijo: “No te puedo mandar al pibe para que se vaya a probar porque no tiene zapatillas”. Jugaba descalzo o con un par de championes rotos que le prestaba un vecino.
El fútbol le dio la nutrición y la potencia muscular que no tenía. Se ordenó su vida y encontró un objetivo para seguir. Carlos siempre dice que si no hubiera sido jugador de fútbol hubiera terminado preso o muerto por entreverarse en el delito. Es que en esos lugares tan extremos de marginalidad y necesidades insatisfechas no hay muchas opciones. Hoy algunos de esos pibes eligen ser soldaditos de la droga. Y así se compran una moto, unas altas llantas y seducen a la mejor de las pibas. Es doloroso pero rigurosamente cierto. De hecho uno de los pocos hermanos biológicos con el que mantenía relación está condenado a 16 años de prisión por asaltar un camión como pirata del asfalto. Uno de sus amigos de infancia, apodados “Cabañas” fue jefe de una banda criminal temible llamada “Los Backstreet”.
Todo eso me maravilla. Me lleva a preguntar como hizo un ser humano tan castigado para superar todo eso y convertirse en lo que es hoy.
Se la hago corta. Salió campeón en 23 ocasiones y casi siempre fue el goleador del equipo. Y el compañero más querido. Y el más venerado y ovacionado por los hinchas de todos los colores. En Boca fue y es uno de los ídolos más grandes de todos los tiempos y es comprensible. Pero fue muy querido y valorado en el Corinthians de Brasil, país en el que los futbolistas argentinos tienen que rendir un doble exámen. Hasta Lula lo invitó al palacio Planalto y le pidió una camiseta del equipo que ama desde que era tan pobre como Tévez pero en una favela en lugar de Fuerte Apache.
Allí Carlitos empezó a hacer sus primeros palotes con los idiomas. Se las rebuscaba en el portugués. Pero lo titánico para él fue triunfar en Inglaterra. En tres equipos. A uno lo salvó del descenso, el West Ham y a los otros dos los hizo salir campeón y fue amado por los hinchas de los otros dos que en Manchester son enemigos a muerte, como River y Boca. Carlitos jugó en los dos y dio la vuelta olímpica con los dos. Y amagó con el inglés para un lado y salió por el otro, pero se hizo entender. Si para un argentino es difícil triunfar en el fútbol brasilero, hay que imaginarse lo que debe ser en Inglaterra donde la guerra de Malvinas y viejos odios todavía pesan bastante. Pero Carlitos superó todo eso. Hasta se hizo amigo de otro Tévez pero colorado y percherón como el Búfalo Wayne Rooney. Y fue ganando fortunas en euros. Le doy un dato que resume la dimensión de su talento. Noel Gallagher, el cantante de Oasis, una mega estrella, un día en las elecciones de Gran Bretaña puso en la urna un papel que decía: “Voto a Tevez”.
En Italia, en la Juventus repitió la historia de campeonatos y goles y afecto de los tanos de Milan que daban la vida por él.
No digo que Carlos Tévez fue perfecto o un robot de lo políticamente correcto. Hizo algunas macanas, como hacemos todos. Se peleó con un grandote que lo discriminó y lo trepó, literalmente por sus rodillas hasta su cara y lo cagó a trompadas. Discutió con Mancini y se fugó a la Argentina hasta que lo suspendieron y tuvo que pagar una multa de un millón 400 mil euros. ¿Qué me cuenta? Pero en todos lados fue un ejemplo de esfuerzo, de huevos para poner en cualquier cancha y de compañerismo. Por eso se ganó el afecto de todo el mundo. Incluso de sus rivales. Tuvo un desliz y se fue de trampa con una actriz muy bonita pero siempre mantuvo su hogar como un altar de la familia. No se casó con un gato que le comiera la billetera. Se casó con una piba de barrio hermosa y bancadora como Vanesa Mansilla y tuvo tres hijos por los que dá la vida y jamás abandonará: Florencia, Katia y Lito Juniors. Varios de sus golazos los festejó con el pulgar en la boca como tomando de la mamadera o llevó a los pibes a las vueltas olímpicas como las últimas que dio en la Bombonera.
A Tévez le ofrecieron un sueldo de 20 millones de dólares al año en el Shangai de China. Pero el eligió su gente y sus afectos. Y quiso venir a Boca en un gran momento profesional y no de vuelta, con el cuerpo roto como hicieron tantos otros. Eligió el corazón y sus afectos y su familia y los bosteros en lugar de los palacios y la fortuna que no se puede gastar en toda una vida. Se compró una casa maravillosa y llevó a sus amigos de toda la vida a vivir cerca y le dio una mano grande a esa familia adoptiva que tanto lo cuidó. Hoy es amigazo de dos cordobeses que le producen felicidad con lo que hacen porque él también lo hace. El cuarteto de la Mona Giménez y el golf del Pato Cabrera. Otra vez dos mundos presuntamente enfrentados como el golf y el cuarteto unidos por Carlitos. Tiene luz y alma de bueno. Pudo haber sido un delincuente y se transformó en un tipo solidario que visita chicos en hospitales y gente que sufre. Denunció la pobreza de Formosa y se bancó la que vino después. Se reconstruyó a sí mismo. Como se darán cuenta yo lo admiro profundamente por cientos de cosas, porque todo se lo ganó transpirando la camiseta. Nunca se quiso hacer una cirugía reparadora para borrar esa cicatriz que lleva en su cuerpo. Tal vez esa marca sea su manera de mantener la identidad, y sus raíces, de no olvidar a aquellos que se quedaron y de mantener los pies sobre la tierra ante tantas tentaciones de todo tipo. Pero hay dos cuestiones que les quiero contar para despedirme. Creo haber visto la belleza en estado puro. Es cuando Tévez aparece en el borde del área, inclina su cuerpo a la izquierda, se hamaca y le mete un sablazo con la derecha al segundo palo y la comba se clava en el ángulo. Para mi esa es una de las formas de la belleza pura.
Y la otra es lo que le escribió el día que cumplió años su padre adoptivo, el que lo ayudó a zafar de las catacumbas. A don Segundo Tévez, al que alguna vez secuestraron, Carlitos le dijo textualmente: “Me enseñaste hacer (sic) un hombre. Mis tristezas son las tuyas y mis logros tu satisfacción. Te amo, viejo, feliz cumple”. Hoy se lo puede ver con su hermosa familia en una publicidad de lácteos por televisión. Hoy se lo puede ver trepado a los travesaños celebrando con su pueblo o trepado a los escenarios cantando con “Piola Vago”, el grupo de cumbia villera de su hermano. Hoy se lo puede ver gambeteando su destino y llegando a la gloria de ser el jugador del pueblo, el más querido. Carlitos corazón. Feliz cumpleaños.

La fractura peronista – 4 de febrero 2016

A esta altura de los acontecimientos se puede sacar como primera conclusión que el peronismo marcha a tener por lo menos dos caras bien diferenciadas.
Una es la cara de la soberbia autoritaria de Cristina y la otra es la versión renovada de un peronismo democrático y republicano que está en ciernes.
Cristina pierde todos los días apoyo y su espacio se va achicando inexorablemente rumbo a constituir una agrupación chica y testimonial cargada de dogmatismo infantilista y casi sin dirigentes con futuro electoral. Adentro y afuera del peronismo, se mantienen fiel a Cristina su hijo, el príncipe heredero cuyo Máximo logro fue haber ocupado de prepo un despacho en el Congreso. Alrededor de la ex presidenta se nuclean varios perdedores seriales que casi no pueden presentarse a elecciones por sí mismos. Hablo de Agustín Rossi, Carlos Kunkel, el Cuervo Larroque, entre otros. Entre los no peronistas pasa lo mismo. Martín Sabbatella y Luis D’Elía son las caras visibles de una suerte de neofrepasismo minoritario que se deja conducir en la calle por Quebracho que es la agrupación más violenta de estos tiempos democráticos.
La actitud distante y maltratadora de Cristina empujó a Diego Bossio, un fiel cristinista hasta hace media hora, junto a Juan Manuel Urutubey a pegar el salto y diferenciarse del verticalismo que ordena Ella y ejecutan los camporitas. Eso provocó la ruptura del bloque de diputados. Eso llevó a Frente para la Victoria que conduce Héctor Recalde a sufrir una importante fuga de legisladores que no quieren ser teledirigidos a control remoto desde Calafate. Hay que sumarle también el hecho concreto de que los gobernadores e intendentes tienen que mostrar una actitud responsable y prudente frente al gobierno de Macri porque dependen de las ayudas económicas que reciban del poder central. La chequera que disciplinaba voluntades de Cristina ahora la maneja Mauricio Macri. El nuevo presidente y su equipo político integrado por Marcos Peña, Rogelio Frigerio y Emilio Monzó no obliga a arrodillarse ni a aplaudir todo en la casa de gobierno como hacía Cristina. Pero le piden racionalidad y colaboración para dar quórum y sacar las leyes que necesita Cambiemos para gobernar.
Eso es lo que pasó ayer. Un grupo de diputados resolvió escapar del lugar donde las órdenes las da Cristina y los muchachos camporitas hacen de comisarios políticos. No quieren seguir subordinados y tomaron la decisión de reflotar el debate para apoyar lo bueno y criticar lo malo del nuevo gobierno.
Es una clara derrota política de Cristina y sus cómplices y un claro triunfo del presidente Macri. Y hay que seguir muy de cerca dos datos que no están demasiado a la vista. El grupo de Cristina va a ir decreciendo todo el tiempo. La tendencia es que en las próximas horas haya otros que se animen a abandonar el barco de los pinguinos y volver al viejo peronismo federal. Muchos peronistas son sensibles a las demandas de la sociedad que no acepta a una Cristina con intenciones destituyentes que sueña con Macri huyendo en helicóptero de la Casa Rosada.
Y el segundo dato clave es que los disidentes que pegaron el portazo tienen el respaldo de 5 gobernadores y de un grupo de dirigentes sindicales de peso que también, hasta hace poco estaban en primera fila aplaudiendo las cadenas de Cristina. Hablo del mecánico Ricardo Pignanelli, del taxista Omar Viviani, de Moser de Luz y Fuerza y el más importante desde el punto de vista de la capacidad de daño, Sergio Sassia de los conductores de trenes.
Ayer pasó algo muy novedoso. Fue el comienzo de una rebelión que se va a prolongar en el tiempo. Cristina es la principal perjudicada pero también deben pagar el costo político de seguir acatando sus órdenes tanto Daniel Scioli como Héctor Recalde.
Con la ex presidenta se quedarán los integrantes de la minoría intensa que tiene una interesante capacidad de movilización en las asambleas de las plazas que organiza Axel Kicillof, pero que han perdido caja y poder territorial en intendencias y gobernaciones, y bancas de legisladores que buscan el futuro y creen que Cristina es el pasado.
Algo nuevo se está gestando en el peronismo. Se siente al respirar. Como diría Gramsci, algo no termina de nacer y algo no termina de morir.
Hay una corriente de dirigentes que quieren un partido amplio, sin sectarismo ni actitudes agresivas que mira con simpatía a José Manuel de la Sota o a Juan Manuel Urtubey o a Sergio Massa y que quiere ser abierto, dialoguista, moderno, republicano y que no ponga palos en la rueda de los gobiernos no justicialistas pero que se prepare para competir y ganar las elecciones.
Muchos de ellos soportaron durante mucho tiempo la humillación que provoca la sumisión. Mientras Cristina ganaba y era exitosa se bancaban la situación por conveniencia. Pero ahora no tienen motivos para subordinarse a quien siempre los despreció y nunca los tuvo en cuenta a la hora de tomar las decisiones. Esto es lo que está naciendo aunque no termina de nacer.
Lo que está muriendo pero no termina de morir políticamente es la genuflexión como política de estado. La reducción a la servidumbre de dirigentes que no tuvieron ni voz ni voto y el haber convertido al Congreso de la Nación en una escribanía que certificaba todo lo que Cristina quería.
El fanatismo de los que se esconden atrás de las polleras de Cristina tiene cada vez menos espacios en la sociedad y en la dirigencia. Creen que esa falta de apertura permitió que Cristina impusiera la candidatura de Aníbal Fernández y el rol protagónico de Hebe de Bonafini y otras personajes muy desprestigiados que los llevaron a la derrota por errores propios, por haberse alejado de los sectores medios que quieren pobreza cero, lucha contra el narcotráfico y paz social. Eso fue lo que propuso Mauricio Macri y los desplazó del gobierno en lo que el gobernador de Salta calificó como “la peor derrota del peronismo en la historia”. Y dicen que Cristina fue la responsable, que Cristina lo hizo, que Cristina ya fue. Ella ahora está en graves problemas. No solamente por su pérdida de poder político. Eso es una parte. Lo más grave es que esa soledad que se viene y ese aislamiento que se mantiene, la convierten en una presa fácil de los cazadores de tribunales. Son varios los jueces y los fiscales que quieren que explique lo inexplicable de su fortuna y la ruta de los dineros que les robaron a los argentinos.
Si esto fuera el jueguito de la batalla naval, se podría decir que la nave insignia de Cristina ayer fue tocada. Todavía falta para que se hunda, pero falta menos.

Dengue, ese enemigo – 3 de febrero 2016

Hace poco más de una hora y media terminó en Uruguay la cumbre de ministros de salud de la región. Sus advertencias nos hablan a las claras de la gravedad de lo que está pasando tanto con el Dengue como con el Zika. Los ministros hablan de “epidemia regional” y dicen que es urgente “ejercer una máxima vigilancia” y “readecuar las estrategias para luchar contra el vector”. Es el concepto más claro: si no hay vector, es decir mosquito, no hay enfermedad. No hay quien la transmita. Los máximos responsables de bregar por la salud de nuestros países resolvieron formar un equipo de expertos supranacionales y claman por una respuesta interdisciplinaria, integrada y coordinada de todos los niveles de los gobiernos. Traduzco: la salud de los países, en este momento, no es solo un tema de los encargados del área. Es un tema de los presidentes. El lema del encuentro fue “Ahora más que nunca hay que luchar contra el mosquito”.
Todos los argentinos tenemos que dar esta batalla. Todos debemos participar, sin distinción de banderías ni camisetas partidarias. El enemigo que tenemos adelante no hace ningún tipo de discriminación. Es tan pequeño y tan peligroso como un mosquito. Su nombre científico es Aedes Aegypti y es el vector, el que transmite con sus picaduras el Dengue y el Zica.
Los gobiernos tienen mucho para hacer pero sin la ayuda de nosotros no pueden. Tenemos que actuar en defensa propia. Exigirle a las autoridades que hagan su parte pero hacer también la nuestra. Es urgente, es absolutamente necesario que descacharremos nuestras casas y nuestros trabajos. Que todos los tachitos, envases, latitas, cubiertas de autos, floreros y cualquier tipo de recipiente vuelvan a estar secos. Hay que sacarles el agua que tienen porque es en ese lugar donde los malditos mosquitos se reproducen y nos hacen la vida imposible y en algunos casos nos hacen la muerte posible. Hay que eliminar todos los espejos de agua de baja profundidad. Hay que reemplazar el agua de recipientes al aire libre por arena humedecida. Esos lugares son los criaderos y eso es lo primero que tenemos que atacar.
Hay que generalizar la utilización de repelente para evitar las picaduras.
Los gobiernos deben tomar esto con la actitud y la energía de una emergencia grave. Su tarea es difundir la manera de prevenir la propagación del mosquito. Y fumigar sobre todo en plazas, cementerios y todo tipo de espacio público abierto.
Insisto: Es una epopeya de todos. Si no logramos derrotar al mosquito, el dengue y el Zika van a derrotar a mucha gente. Y una vez que el virus entró en el cuerpo ya es tarde para lágrimas. Sobre todo entre los más pobres, porque son los más frágiles y desprotegidos, ya se sabe, el hilo siempre se corta por lo mas delgado.
Casi toda la geografía del país está padeciendo este drama. Pero Misiones es la más perjudicada. En estos momentos hay alrededor de 2.500 casos. Es el brote más importante en muchos años. La inmensa mayoría son situaciones importadas desde Paraguay. Hay un 5 % de casos autóctonos. Los hospitales y los sanatorios no dan abasto. Lo primero que hacen es hidratar al paciente. Le aplican suero y le dan la medicación. En muchos momentos la situación es caótica y desespera a médicos y pacientes porque se descontrola.
La pobre gente llega con dolores en el cuerpo y en la cabeza, con temperaturas altas y a veces no tiene ni termómetro en su casa y una debilidad generalizada. Esos son los síntomas.
Las mujeres embarazadas son las más preocupadas porque temen al Zika que según confirman, puede producir malformaciones neurológicas y microcefalia al bebe que llevan en la panza. Por eso se recomiendan que suspendan cualquier viaje que tengan previsto.
Hoy se detectó el primer caso importado de Zika en Córdoba. Un señor de 68 años que llegó desde Venezuela y trajo ese virus incorporado. Vive en la localidad de Durazno en el valle de Punilla y fue atendido en el hospital Rawson.
En Estados Unidos detectaron un caso de Zika raro y de transmisión sexual. El paciente es de Texas y todos están investigando como eso fue posible.
La Organización Mundial de la Salud declaró la emergencia sanitaria global porque el maldito mosquito ya enfermó a gente de 20 países.
Hay que estar alertas. Con la guardia bien alta. Salir a quebrar la epidemia. Enfrentarla entre todos y con todos los instrumentos que tengamos a nuestro alcance.
Es una guerra de todos contra el mosquito. Las vacaciones en otros países y sobre todo en Brasil pueden potenciar la propagación.
Por eso el arma principal es la información. La divulgación del peligro que estamos afrontando y como es la mejor manera de combatirlo. En esto los medios de comunicación debemos jugar un rol clave. Y eso es lo que estamos tratando de hacer.
Las palabras sirven. Dan certezas y un camino razonable. Calman los sustos.
Por eso le digo, no tenga miedo, tenga cuidado. No se asuste, pero tome precauciones. No se quede paralizado, actúe. Esta vez no hay grieta ni divisiones. Estamos todos de un lado peleando contra el Dengue y el Zika. Hasta que no se desarrolle la vacuna es una lucha cuerpo a cuerpo.
No hay que alarmarse pero hay que decir con todas las letras que la situación es delicada. El pánico no sirve. La negación o la subestimación del drama, tampoco.
No hay que automedicarse bajo ningún punto de vista. No hay que tomar ni una aspirina ni ibuprofeno, nada. Hay que ir al hospital lo antes posible y seguir las indicaciones de los médicos.
En esta lucha nos tenemos que comprometer todos. En forma responsable y solidaria. Es por el bien de todos y para el mal de ninguno. Vamos a destruir al mosquito antes de que el mosquito nos destruya a nosotros. Como dicen los ministros: “Ahora más que nunca”.