La bomba Carrió – 19 de noviembre 2014

Elisa Carrió se convirtió en una bomba de fragmentación que explotó en el corazón del Frente Ampio Unen. Las esquirlas de semejante detonación hirieron a casi todos los integrantes de una coalición que quedó al borde la ruptura definitiva. Carrió estalló en adjetivos y acusaciones y no se privó de decir nada de lo que piensa. Le doy algunos de los ejemplos mas brutales. Dijo que Unen es una parodia al servicio de Cristina. Que Pino votó todas las leyes del kirchnerismo. Que Nito Artaza es un enviado de Julio de Vido. Que Binner tiene que dar explicaciones sobre el narcotráfico. Que Cobos se financió con la efedrina. Que Alfonsín tiene acuerdos con Scioli. Como si esto fuera poco dijo que está cansada de trabajar con mediocres y que ella es la política mas inteligente de la Argentina. El tsunami de declaraciones de Elisa Carrió aseguró que ella no quiere suicidarse apostando al chiquitaje y que defiende a la República frente al PJ, a Scioli que es Cristina y a Massa que es el narco estado.
Lilita prendió el ventilador y fue fiel a su estilo. Es lo que hace siempre. Demostró una vez mas sus virtudes y sus defectos. Siempre la hemos definido como una mujer valiente y de una honradez a prueba de bala pero que, simultáneamente, carece de capacidad para construir. Ella se enoja y no le gusta que le digan eso, pero es el reflejo de la realidad. Yo la respeto por su formación intelectual y por el coraje en denunciar la matriz corrupta del estado antes que todos y de una manera realmente profunda. Esa es una verdad. Pero eso no invalida que yo diga la otra verdad que también constituye el ADN de Carrió. Todo lo que toca lo destruye. Es una persona autoritaria y mandona que le cuesta integrar direcciones colectivas y tomar deciones por consensos. Si no se hace lo que ella dice, prende la mecha, se tapa los oídos, tira el cartucho de dinamita y se va. Hay un alto grado de patriotismo en sus denuncias de corrupción y también, un alto grado de irresponsabilidad en su comportamiento destructivo. Es una honrada empresa de demolición. Solo con algunas preguntas uno puede desmoronar sus acusaciones a sus compañeros de ruta. ¿Recién se dió cuenta ahora que Pino votó muchas de las leyes del kirchnerismo? ¿Cuando advirtió que Cobos no era confiable porque había sido vice de Cristina? ¿Tiene alguna prueba para vincular al ex gobernador mendocino con la efedrina? ¿ Con que argumentos se atreve a sugerir que Binner es cómplice o responsable del narcotráfico? ¿Le parece bien extorsionar a sus compañeros de ruta de hace media hora con mostrar documentos que probarían que los radicales hacen negocios con Scioli en la provincia? ¿Sabe cuanta gente votó a Pino porque ella se lo pidió y ahora lo acusa de ser funcional al kirchnerismo? No se puede hablar bien de los que están de acuerdo con ella y apenas se producen diferencias tácticas lapidarlos con sus acusaciones, algunas con parte de verdad, algunas con exageraciones y algunas con mala intención y ánimos de venganza. Insisto: a todos esos que ahora Carrió acusa de lo peor los estuvo elogiando durante mucho tiempo y compartió con todos ellos cientos de actos y esperanzas. Si es verdad que Binner es narco y Cobos fue financiado por la efedrina y los radicales son corrompidos por Scioli, eso habla mal de ellos pero sobre todo, habla muy mal de ella. Fue Carrió la socia de todos ellos y la que instó a la sociedad para que los votara. Prometió un paraiso de honradez y buen gobierno con esos socios que ahora insulta y descalifica. Algo está mal ahora o estuvo mal antes. Lo mismo pasa con quien ella ve como futuros aliados. Ahora está dispuesta a ir a una interna con Mauricio Macri pero hace muy poco tiempo acusó al jefe de gobierno de lo peor. Carrió se desboca y pierde las proporciones. Por eso navega casi en soledad por las aguas de la política argentina. Todos los mejores cuadros que se formaron a su lado emigraron hacia otras estructuras. La abandonaron cansados de no ser escuchados. En muchos aspectos, Elisa Carrió es un complemento de Cristina. La diputada chaqueña no robó ni se enriqueció. Pero tiene la misma altanería y autoritarismo que la presidenta. Elisa Carrió es muy útil para la democracia y la república cuando pega en el blanco de los ladrones y estafadores de estado. Pero es muy inútil cuando declara fuera del tarro y ensucia gratuitamente a todos los que caminan a su lado. Se podría decir que la oposición no peronista está en una situación de grave crisis por varios motivos. Por falta de iniciativa, por timorata, por los ataques de Cristina pero también por Elisa Carrió que suele ser una quintacolumnista perfecta. Cristina tira desde afuera a los opositores y Carrió desde adentro. Son las dos caras de la misma moneda que permiten que exista casi un solo partido de gobierno en nuestro país. Eso deteriora y deja renga a la democracia. Nunca son buenos los fundamentalismos ni los hombres o las mujeres providenciales. No está escrito en la biblia que Carrió es la representación de Dios en la tierra. Elisa Carrió se ciega tanto en sus embestidas coléricas que comete injusticias feroces como atacar injustamente a gente muy valiosa y tan honesta como ella.
Elisa Carrió se trepa al cielo y desde allí juzga a todos los mortales como si fuera una diosa perfecta e infalible. De vez en cuando haría muy bien en mirar hacia atras y preguntarse porque destruyó tantos partidos y porque tantos buenos dirigentes huyeron de su lado. Elisa Carrió es una experta en ver la paja en el ojo ajeno. Pero tiene una viga en el propio.