Un año sin García Márquez 17 de abril 2015

Hoy es un día de duelo para todos los periodistas que merodeamos el idioma español. Hoy es un día para derramar lágrimas negras porque hace un año que murió Gabriel García Márquez y por los Cien años de Soledad que se nos vienen encima. García Márquez fue uno de los más grandes escritores de todos los tiempos y una estrella guía para los periodistas. Levantó la ética como bandera y llenó las palabras de alas y colores. Apuntó con sus cañones a la censura y el autoritarismo y distribuyó placer por la lectura.

Se murió con todas las utopías intactas.

Tuvo todas las virtudes y enfermedades de un buen periodista. Escribia como los dioses, obviamente era obsesivo, curioso, detallista, desconfiado. Vivía anotando cosas en su libretita y a la vejez viruela: era un fanático de la computadora y de internet.

Lo considero una suerte de espejo utópico de los periodistas. Fijese, que con los 300 mil dólares del premio Nobel resolvió fundar un diario absolutamente independiente, creativo y novedoso llamado “El otro”. Y por eso convocó también para nuestro orgullo nacional y popular a Rodolfo Terragno y Tomas Eloy Martínez. El diario nunca se hizo. Gabo contaba que tenía pesadillas con el ruido de las rotativas.

Una tarde en la Habana vieja, el querido gordo Soriano me lo presentó y me invitó a compartir el café y la mesa. Hubo una sola exigencia: no se publica nada de lo que se habla. Y yo me di el gusto de abrir mi cabeza, de convertirme en esponja para escuchar todo y de mirarlo como quien mira al genio y a la lámpara también.

Me hubiera gustado decirle que yo recordaba casi de memoria, como un rezo laico las palabras que pronunció en 1982 cuando le dieron el premio Nóbel.

- Creo que le debo al periodismo la mitad del premio, porque con esta profesión aprendí a escribir novelas.

Cuando se enteró de lo que pasaba en la Argentina con los desaparecidos y la dictadura y que uno de los desaparecidos era su compañero cofundador de la agencia Prensa Latina, Rodolfo Walsh, se fue a ver al Papa Juan Pablo II. Le dio una carta que hablaba de Videla y los crímenes atroces y le pidió la bendición para enviarla por todo el mundo.

Así era Gabriel García Marquez.

Su amor por el relato tiene un origen muy claro. Hay que volar hacia las húmedas siestas del pueblito de Aracataca. Hay que respirar el aroma caribeño del mango y la guayaba. Hay que aguzar bien el oído para escuchar a doña Tranquilina Iguarán, la abuela de Gabito que le cuenta aventuras fantásticas de barcos y piratas. Allí empezó todo.

Hubo cientos de escritos, miles de metáforas voluptuosas y de datos precisos y filosos. Hubo periodismo del mejor, literatura sobrenatural. Un día de 1967 Gabo empeñó un calentador y un 

secador de pelo y pudo enviar los originales de su nuevo libro a la Argentina. La historia del recorrido de “Cien Años de Soledad” parece escrita por García Márquez. El mensajero tuvo un accidente en la moto y todos los originales quedaron sembrados por el pavimento mojado. Buenos Aires era una mezcla de Macondo y Paris. Esos papeles con las letras corridas pudieron rejuntarse pero ningún editor quería convertirlos en un libro. Creían que era un texto menor de un colombiano desconocido. Solo Sudamericana se atrevió y el libro comenzó a venderse en cataratas.

Todos empezaron a hablar de él y por eso Primera Plana lo llevó a su primera plana. El cobró sus primeros derechos de autor y volvió rapidito a la humilde pensión en la que estaba alojado. Acomodó todos los billetes sobre la cama y se tiró encima a dormir la siesta más feliz de su vida. Estuvo 15 días de gloria en Buenos Aires. Nunca más volvió. Nunca más volverá. Es una lástima, pero es como si lo tuviéramos dentro en cada corazón y en cada neurona.

Los años lo fueron golpeando con una maldita enfermedad. Yo lo recuerdo, erguido, orgulloso aquel día que rechazó el frac para recibir el Nóbel y se enfundó en el Liqui-Liqui, el típico traje colombiano. Pero mas recuerdo sus palabras tan reales como mágicas:” Una nueva y arrasadora utopía de vida donde nadie pueda decidir por otros hasta la forma de morir, donde sea de veras, cierto el amor y sea posible la felicidad y donde las estirpes condenadas a cien años de soledad tengan por fin y para siempre una segunda oportunidad sobre la tierra”.

Su lucha contra los errores fue permanente. En el I Congreso de la Lengua Española, en Zacatecas (México) pasmó a los asistentes con su combativa propuesta: “Jubilemos la ortografía: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y la jota y pongamos más uso de razón en los acentos escritos”.

Hoy podemos enviarle un abrazo en el dolor por la pérdida a Mercedes Barcha su eterna mujer de matriz egipcia y madre de sus dos hijos. El la conoció bailando un vallenato en Sucre donde le confesó que le gustaban los tangos de Gardel, el ron blanco, el tabaco negro y las muchachas multicolores. Nuestro recuerdo emocionado para Mercedes a un año de la muerte de Gabriel García Marquez. Ella perdió a su marido. El mundo perdió un ángel de las palabras.

Patoterismo de estado – 16 de abril 2015

Ya dijimos muchas veces que uno de los peores venenos que trajo el kirchnerismo a la vida republicana es considerar al estado como algo de su propiedad. Siempre utilizo la misma figura porque es muy gráfica: Cristina actúa como si fuera la dueña de la Casa Rosada y no la inquilina a la que se le vence el contrato a fin de año. En todos los terrenos se comportan como señores feudales y hacen uso y abuso del aparato estatal. Han convertido al estado, que es de todos los argentinos, en un instrumento personal de premios para los militantes y castigo  para los disidentes. El plan sistemático de copamiento tiene varias fases. La primera es la identificación de aquellos empleados que no son kirchneristas ni se arrodillan frente al altar de Cristina. El segundo paso es el hostigamiento permanente y la persecusión de esos trabajadores hasta llegar a despedirlos y dejarlos en la calle. La tercera movida perversa es hacer ingresar a militantes de La Cámpora o amigos y familiares de los funcionarios en forma ilegal y con el objetivo de subsidiar su militancia con el dinero de todos y de convertirlos en palos en la rueda, en quinta columnistas del próximo gobierno. Han sembrado todos los ministerios de cuadros políticos que en muchos casos no tienen la preparación necesaria ni los requisitos para desempeñarse en esos cargos. Han convertido a la obsecuencia partidaria y al verticalismo militante en la principal virtud. No importa si tienen excelencia profesional y son buenos administradores. El que no va a los actos de Cristina y el que no se transforma en cómplice de los delitos de encubrimiento se convierte de inmediato en un traidor, en un facho, en un gorila al que hay que despedir lo mas rápido posible.

Hay muchísimos casos que demuestran que se trató de un mismo mecanismo aplicado con ferocidad. Hay algunas personas que son muy conocidas por la opinión pública por la relevancia del cargo que ocupaban. Ayer hablabamos con una, de ellas, Cynthia Pok, la encargada de la Encuesta de Hogares del INDEC que junto a Graciela Bevacqua, la responsable del número del Indice de Precios al Consumidor, fueron literalmente barridas por la patota de Guillermo Moreno. Hasta el mismísimo Horacio Verbitsky reconoció que el desembarco de Moreno fue a mano armada. Los que no aceptaron mentir, malversar las estadísticas, dibujar la inflación, fueron marginados y  agredidos con insultos y humillaciones públicas. Eso se llama patoterismo de estado. Y es un delito de lesa falta de humanidad.

Hace un tiempo en este programa revelamos el caso de Laura Haag, eficiente abogada de la secretaría de Energía. El propio Daniel Cameron le confesó que le cortaban la cabeza por las opiniones políticas de su pareja, Cristian Folgar. Ni hablar de las dos principales víctimas de la Inspección General de Justicia donde históricamente el periodismo iba a recabar datos para las investigaciones sobre corrupción. A Silvina Martínez y Fernando Scanavino los quisieron obligar a que miraran para otro lado en los expedientes donde había irregularidades o negociados de gente del palo, de compañeros. Es decir que los apretaban para que cometieran delitos con ellos, para que ensuciaran las manos y violaran la ley. Cuando el periodismo empezó a averiguar sobre el caso Ciccone y se multó a The Old Fund, la empresa de los malandras amigos de Amado Boudou, la sangre llegó al río y Martinez y Scanavino, excelentes funcionarios honrados y capaces se quedaron sin trabajo. 

A Sandra Votta en la cancillería le pasó algo parecido. Cecilia Nahón la actual embajadora en Estados Unidos le prohibió leer el diario Clarín. Ella le contestó que ya era grande como para que le ordenaran que leer y que no. Despues hubo una nota en Clarín y acusaron a dos secretarias de haber filtrado información y les echaron pese a que estaban embarazadas. Los camporistas en el estado son salvajes, no tienen corazón ni estómago. Están haciendo la revolución, se están haciendo millonarios y todo el que se interponga en su camino hay que sacarlo de inmediato por las buenas o por las malas. Sandra Votta denunció esos despidos injustos e ilegales y la echaron.

Siempre el mismo mecanismo. En la nueva Secretaría de Inteligencia repitieron el formato. Llenaron los cargos con gente que tiene carné de cristinista y eso es como una patente de corso o un certificado de impunidad. A los enemigos ni justicia. Si sos de los nuestros podes hacer lo que quieras y serán muy bien remunerado. A los que piensan distinto hay que marginarlos y sacarlos de la cancha. 

Esta metodología perversa es tan difundida que las víctimas de semejantes injusticias han fundado una Organización No Gubernamental llamada ” Juntos por el trabajo en Libertad”. Denuncian la violencia laboral del estado. Las arbitrariedades de todo tipo y las incorporaciones ilegales que hicieron violando todas las reglas. La periodista Silvina Heguy en un minucioso trabajo de investigación rescata la opinión de Margarita Stolbizer que dice que en esta avanzada represiva se han cometido todo tipo delitos como el abuso de poder, la defraudación a la administración pública, la malversación de los caudales y la violación de sus deberes como funcionarios. 

Los muchachos de Cristina convirtieron al estado en un botin de guerra y se lo reparten como si fuera de su propiedad. De paso han instalado bombas de tiempo en todos lados que le explotarán al próximo gobierno. Eso obliga a todos los dirigentes opositores a darle respuesta a la víctimas de semejante atropello y a ponerse de acuerdo para que no sigan recibiendo un sueldo pagado  por todos nosotros los que fueron instrumentos de las extorsiones y los aprietes. Necesitamos funcionarios honestos y capacitados en el marco de una meritocracia al servicio de los que menos tienen y mas necesitan. Repudiamos a los que ponen al estado al servicio de su partido y de su bolsillo. Eso no es progresismo. Eso es ladriprogresismo. Y patoterismo de estado.

El mensaje del Papa – 15 de abril 2015

Ayer fue el día de la información y de la emoción. Hoy es el día de la opinión y la reflexión. La primera pregunta es la siguiente: ¿Cual fue el objetivo del Papa Francisco al responder mi carta abierta con dos comunicaciones telefónicas y un correo electrónico? Vale la pena hacer este análisis porque un líder espiritual y político de semejante envergadura no hace nada porque si. Todo tiene un motivo, una explicación. Siempre hay un mensaje mas allá del mensaje.

En primera instancia, creo que los muchos amigos que el Papa tiene en Argentina le avisaron que  mi crítica por recibir por quinta vez a Cristina no era algo descolgado o producto de mi imaginación. Los curas que hablan con Bergoglio también tuvieron la sensibilidad suficiente como para registrar que mi audacia y caradurez para dirigirme al Santo Padre expresaba el pensamiento y el sentimiento de muchos compatriotas. Nunca sabremos cuantos. Pero no hay dudas de que son legión los que manifestaron su adhesión a ese párrafo que decía: ” Aqui abajo, en el fin del mundo y con los pies sobre la tierra, le cuento que una gran porción de los argentinos está molesta, disgustada o desilusionada con la nueva cita que le dió a Cristina para el 7 de junio”. Nadie puede hacer una encuesta seria solamente con los llamados telefónicos a una radio o con las quejas en las redes sociales pero creo tener el suficiente olfato periodístico después de 30 años de oficio, como para darme cuenta cuando un tema toca una tecla sensible de la sociedad. En los taxis, en el supermercado, en la calle, el comentario generalizado era ese: ¿Porque el Papa le da tanto espacio a Cristina? ¿No era que lo habían usado y que no iba a recibir a nadie mas hasta después de las elecciones? Los mas extremos, al borde de la falta de respeto, sacaban una equivocada conclusión política: “El Papa se hizo kirchnerista”. 

Creo que no hay nada de eso. Tengo información suficiente para afirmar que el padre Bergoglio estaba preocupado por nuestras instituciones republicanas y temía que el proceso kirchnerista terminara en forma violenta o caótica. Por eso repetía como un rezo de despedida: “Cuiden a Cristina”. Hoy, que registró la fortaleza de la presidenta, ese lema cambió. Francisco le dice a cada argentino que lo visita que “cuiden la transición y ayudemos a los que vienen”. 

Por eso estoy convencido que el Papa aprovechó mi carta para enviar una señal de calma y tranquilidad para los que levantaron sus voces críticas. La sutileza jesuítica de su mail está en la cita de una de las Bienaventuranzas: “Felices los mansos, porque recibirán la tierra en herencia” y aclara que “en realidad la mansedumbre es la virtud de los fuertes”. Traducido al lenguaje descarnado del periodismo callejero, algo así como decir que piano a piano, se va lontano, tranquilo muchachos, que estoy pensando en la Argentina en su totalidad y no en un partido político o en una presidenta en particular. Los tiempos y el horizonte de un Papa son mucho mas estratégicos y de largo plazo que la urgencia de un cronista. 

Pero la enseñanza mas grande que el Papa deja con su respuesta es la que ayer me dijo Nelson Castro: ” nos demuestra a todos en general, pero a la presidenta en particular que las críticas hay que agradecerlas aunque no se las comparta”. Que la democracia es un juego de consensos y disensos. Que la opinión del otro nos enriquece aunque no estemos de acuerdo. Que la genuflexión y el verticalismo empobrece los discursos y congela el pensamiento creativo. Que el insulto y la descalificación es el recurso de los que no tienen argumentos racionales.

Es una forma de decirle a los fanáticos de toda especie, pero sobre todo a los que reportan al estado, que una crítica por mas dura que sea, no es un drama y mucho menos un golpe de estado en ciernes. En dos palabras, el Papa hizo una defensa de la libertad de expresión. Me hizo recordar mucho a ese concepto tan citado de Voltaire que dice “No pienso como usted pero daría mi vida para defender su derecho a expresarlo”.

Finalmente el Papa hace una fuerte apuesta a llevar a la vida cotidiana su maravillosa propuesta de la cultura del encuentro. Da su vida para encontrar denominadores comunes y rescatar lo mejor del otro. En una Argentina tan fracturada por el odio que inoculó el gobierno nacional, siempre es bueno apostar a la construcción de puentes para cerrar la grieta y las trincheras. Nos avisa que se puede. Que es posible escucharnos y convivir pacíficamente con nuestras diferencias. En su mail dice que en mi carta ” no hay una sola agresión o alguna expresión altisonante. Y esta actitud edifica, une, es constructiva”. Eso dice el Papa pese a que yo no fui tibio en mis expresiones ni apelé a la gambeta de los eufemismos. Un fragmento de mi carta decía textualmente: ” usted reclama manos limpias, uñas cortas y ética para la función pública y este gobierno es el mas corrupto de la historia argentina. Usted habla de ayudar a los pobres y este gobierno dejó de medir la pobreza. Usted nos reclama abrir nuestros corazones y este gobierno es el que lo espió a usted a través de Antonio Stiuso, según contó su amigo Gustavo Vera”.

Una vez mas el Papa Francisco iluminó el mejor camino de esta sociedad y, ecuménico, se puso por encima de las minucias terrenales sin dejar de preocuparse por el sufrimiento de los que mas sufren. Una vez mas el Papa Celeste y Blanco exhibió la sabiduría que lo llevó a consagrarse como el argentino mas importante de todos los tiempos. Tenemos mucho que agradecerle.