Nisman, presente, ahora y siempre – 18 de enero 2017

Nisman presente/ ahora y siempre.
Dentro de una hora, en la plaza de Mayo, una movilización reclamará verdad y justicia por Alberto Nisman. Muchos de sus compañeros fiscales van a exigir de frente a la oficina donde trabajaba que se investigue a fondo que es lo que realmente pasó y que no haya impunidad para nadie. También van manifestar su esperanza porque finalmente se abrió la causa por la que perdió su vida. O por la que entregó su vida, mejor dicho. Hay que tener el coraje bien puesto para denunciar a la presidenta de un país y su canciller de encubrir a los terroristas de estado que produjeron el atentado más grave de la historia argentina con la voladura de la AMIA.
Allí estará nuestro querido compañero Federico Andahasi. Y eso es un orgullo para todos los que integramos este programa, Pero esta columna es una forma también de estar presente. Me gustaría estar en ese acto como un ciudadano más acompañando a la multitud, a los fiscales y a la familia. Pero debo hacer mi programa de radio. Por eso, ojalá estas palabras, sean interpretadas como una forma de decir “Alberto Nisman presente/ ahora y siempre”.
Si la acusación de Nisman fue la más grave que se le puede hacer a una presidenta y al canciller de su gobierno, la acusación de la madre de sus hijas, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, es directamente un alarido contra la impunidad. Es de una gravedad institucional insuperable.
Anoche en Los Leuco en TN y esta mañana con Marcelo Longobardi en Mitre, la ex esposa de Nisman dijo que “el gobierno anterior se comportó como un verdadero grupo de tareas, más propio de una dictadura que de una República.” ¿Escuchó bien? Después vamos a poner el audio al aire. ¿Se da cuenta de la gravedad de esta imputación? Una jueza federal que trabaja en la justicia desde que tenía 20 años dice que el gobierno de Cristina se manejó como un grupo de tareas, típico de una dictadura. Demoledor. Por eso ella habla de magnicidio probado científicamente por sus peritos. De ninguna manera cree que se trató de un suicidio.
El fiscal general ante la Cámara Criminal y Correccional, Ricardo Saenz dijo que su colega fue víctima de un “homicido incalificable”.
Y el diputado del PRO y ex vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolf lo resumió de manera contundente: “El gobierno de Cristina se comportó como si quisiera matar al fiscal antes de su muerte y después, como si lo hubiera matado.”
Es que a la hora de ensuciar y demoler la imagen de Nisman, antes y después del balazo en la cabeza y con el objetivo de tapar la investigación y buscar impunidad, los tres poderes del estado kirchnerista actuaron en forma coordinada. Fue un plan ejecutado con la verticalidad castrense de un grupo comando. O grupo de tareas como dice la doctora Arroyo Salgado.
El fiscal general Germán Moldes dijo que vio muchas causas por suicidio en su larga carrera pero que todas se resolvían en 60 o 90 días. Hoy también será orador en el homenaje de Plaza de Mayo.
Creo que los periodistas y la sociedad podemos hacer una humilde contribución y es no olvidar. Decir las verdades por más duras que sean. Alguna vez se lo definió como el muerto Número 86 de la AMIA. Para la colectividad judía, Nisman fue un mártir y no un suicida.
Un héroe. Por eso está sepultado en un lugar de honor en el cementerio y no en los márgenes como acostumbra hacer la religión que considera al suicidio como un atentado contra Dios.
Antonio Stiuso, el ex espía preferido de los Kirchner, en su explosivo testimonio acusa directamente a Cristina y sus cómplices de ser responsable por acción u omisión de la muerte que conmovió a la Argentina y al mundo.
Conociendo a los personajes, el testimonio exclusivo de la declaración de Stiuso ante la justicia conseguido por Daniel Santoro da explicaciones muy verosímiles y contundentes.
Son palabras que deben ser certificadas con hechos. Pero si se comprueban, dejan a Cristina, Timerman y otros al borde del juicio por obstrucción de justicia y encubrimiento de terroristas y traición a la patria.
Los kirchneristas dicen que Antonio Stiuso es un mentiroso impresentable que tiene vínculos con los servicios de inteligencia norteamericanos e israelíes.
Puede ser. Yo no pongo las manos en el fuego por Stiuso. Pero Stiuso fue el preferido de Néstor Kirchner. El que se lo presentó a Nisman para que trabajaran juntos. El que le ordenó que lo espiara al Papa Francisco cuando era arzobispo de Buenos Aires. ¿Qué quiero decir con esto? Que Stiuso no cambió. Siempre fue así: un topo profesional ligado a servicios de todo tipo. Pero no fue amigo de Macri, o de Margarita Stolbizer ni nació de un repollo. Todo el poder que tuvo para extorsionar jueces, disidentes o periodistas fue otorgado por Néstor Kirchner. De hecho, cuando Gustavo Béliz denunció a Stiuso, Néstor Kirchner le soltó la mano y lo tiró bajo un camión. Eyectó de su gabinete a Béliz y se quedó con Stiuso.
En la parte más contundente de sus acusaciones, Stiuso dice que a Nisman lo mataron grupos kirchneristas vinculados a comandos venezolanos e iraníes con el apoyo de antisemitas confesos como Luis D’Elia y Fernando Esteche. De hecho Nisman había sido condenado a muerte por una Fatwa, que es una orden religiosa de eliminar a un hereje o un infiel. Ayer, el fiscal Carlos Rívolo reveló que todos los fiscales que intervinieron en este tema también habían sido condenados con una Fatwa por Irán.
Quedará para la historia la actuación del juez militante Daniel Rafecas que fue funcional al gobierno de turno y no tuvo ni siquiera la dignidad de abrir una denuncia tan grave. La podría haber abierto por un par de semanas y luego desestimarla por falta de mérito o por carecer de seriedad. Pero no se atrevió a contradecir a sus compañeros kirchneristas y mató la investigación antes de que naciera. El fantasma de Nisman también va a perseguir toda la vida al doctor Rafecas aunque haya hecho grandes aportes al estudio del nazismo y el holocausto. Son dos momento y dos situaciones distintas
Santiago Kovadloff con su profunda sabiduría, escribió que “encubrir un delito de lesa humanidad, también es un delito de lesa humanidad.” A Nisman le violaron reiteradamente la intimidad de sus computadoras y sus celulares y lo vigilaron y lo persiguieron todo el tiempo. Stiuso declaró bajo juramento que después del asesinato de un servicio de inteligencia llamado El Lauchón Viale y del ataque a balazos a Javier Fernández, un operador K en la justicia, Alberto Nisman dijo “el próximo soy yo”. ¿Qué archivos se borraron de sus notebooks? ¿Qué mentiras se incorporaron a sus discos rígidos? ¿Se cambiaron las fechas y los días? ¿Quién colocó tres pendrives en su computadora? ¿Quién dispone de la tecnología para meter un virus troyano en su teléfono y aprovechar para espiar hasta sus conversaciones más íntimas? Stiuso asegura que el ex general César Milani tenía los equipos más sofisticados para pinchar teléfonos y computadoras. Y que hubo agencias de inteligencia privadas que fueron contratadas por el kirchnerismo para hacer un seguimiento ilegal de Nisman. Alberto Nisman tenía miedo que Alejandra Gils Carbó lo echara de su puesto. Ella es la jefa de los fiscales y principal operadora actual de Cristina en la justicia. No hay dudas que semejante nivel de intervención solo puede ser llevado adelante por un grupo comando de expertos que tal vez sean los mismos que lo asesinaron y armaron toda la escenografía del suicidio para confundir y lograr impunidad. Estoy seguro que esos hijos de puta fueron los que lo mataron. Porque la píldora del suicidio no me la trago. Y hay que buscar la verdad. Y nada más que la verdad.
No hay otra forma de construir el país que soñamos para nuestros hijos. Con la verdad como cimiento. Solo la verdad nos hará libres.

Nisman, iluminar la oscuridad – 17 de enero 2017

Cristina no tuvo ni siquiera el mínimo gesto humano de expresar sus condolencias a la familia del muerto. Todo lo contrario, la ex presidenta ordenó a su jauría mediática que destruyera la memoria y las denuncias del fiscal Alberto Nisman y que tapara con impunidad esa muerte.
Macri recibió en su propio hogar y con la calidez de su familia, a las hijas del muerto y juntos leyeron unas plegarias de paz y justicia que aportó el rabino Marcelo Polakoff. Hace un año que el actual presidente tomó varias medidas que apuntan a aclarar cómo ocurrieron los hechos y facilitar todo lo que los tribunales necesiten para llegar a la verdad.
Cristina y Macri. El día y la noche. El esclarecimiento y el ocultamiento. Dos actitudes absolutamente antagónicas. Así reaccionaron ambos frente a este magnicidio que conmovió a la Argentina y al mundo y del que mañana se cumplen dos años.
Cristina enojada y confusa pasó con la misma vehemencia de asegurar que era un crimen a decir que se trataba de un suicidio. Sus soldados con subordinación y valor se metieron en la vida íntima del fiscal para llenarlo de barro y tratar de matarlo por segunda vez.
Macri, sereno junto a su esposa e hija, saludó con afecto a Iara y a Kala, las hijas de Nisman, les prometió hacer justicia con la memoria de su padre y dispuso tres medidas que van en esa dirección. Dejó caer el tenebroso pacto con Irán, autorizó a los espías para que puedan declarar todo lo que sepan, abrió todos los archivos con el mismo criterio y designó a Mario Cimadevilla al frente de una Unidad Especial de investigación del ataque a la AMIA que produjo 85 muertos. Muchos dicen que Alberto Nisman fue el muerto número 86 de aquel asesinato masivo cargados de odio racial.
Hoy hay una esperanza. Hay alguna posibilidad de que la luz de la verdad derrote a la noche del ocultamiento cómplice. Pese a los cientos de chicanas y maniobras de los encubridores de los encubridores, en dos semanas, el juez Ariel Lijo podrá investigar lo que Nisman denunció.
Cristina fue acusada de lo peor por Nisman. De haber encubierto a los iraníes sospechados de haber sido autores de aquel asesinato masivo de terrorismo de estado. La presidenta y su canciller, el traidor a su pueblo, Héctor Timerman, nunca pudieron explicar los motivos que tuvieron para impulsar semejante claudicación. Algunos dicen que fue un tema comercial y petrolero, otros que tiene que ver con las necesidades nucleares de Irán y las relaciones carnales de los Kirchner con Hugo Chávez. Pero nada alcanza para explicar un viraje semejante.
Para Sara Garfunkel, la madre, no hay dudas sobre lo que pasó: lo mataron. Para Iara, su hija, también. En una carta emocionante que escribió el año pasado la nena dijo que “se trató de un asesinato para infundir miedo a la gente porque ese es el objetivo de los terroristas”. Su, hija, en ese texto también dice que esa suerte de Satán que pintaron los funcionarios y periodistas K era “un ejemplo a seguir por su inteligencia, valor y dedicación. Estoy orgullosa de ser su hija. La valentía de él está ausente en los que lo atacan sabiendo que no se puede defender”.
Su ex esposa, Sandra Arroyo Salgado está convencida de que se trató de un magnicidio sin antecedentes en la historia democrática, de un asesinato probado científicamente. Y de paso dijo que el papel de Cristina fue triste y vergonzoso.
Es que lo único que le faltó a Cristina Fernández de Kirchner y a sus empleados fue profanar la tumba del ex fiscal Alberto Nisman. Esperemos que tengan un poco de piedad y que les quede algo de pudor y no lo hagan.
Esa tumba del cementerio de La Tablada está muy cerca del monumento a los muertos de la AMIA y la embajada de Israel. Esa tumba está cubierta de pequeñas piedras que es la manera que tienen los judíos de decir presente. Las piedras no se marchitan como las flores.
Hace dos años, el fiscal Alberto Nisman apareció con un maldito balazo en la cabeza y hoy prácticamente no sabemos nada de lo que pasó. Incluso ahora sospechan de que murió un día antes.
El rabino Polakoff, que fue el encargado de la ceremonia del entierro de Nisman, en la casa del presidente Macri citó al libro de los proverbios: “la esperanza que se demora, enferma el corazón”. Pero el fantasma de Alberto Nisman va a perseguir durante toda la vida a Cristina. No solamente porque ella fue responsable por acción u omisión de su muerte. También porque el gobierno se comportó en todo momento como culpable. ¿Se acuerda de Diana Conti diciendo vamos a ir con los tapones de punta? ¿Se acuerda de Ignacio Copani colocando a Nisman en las cloacas? A Nisman lo quisieron vaciar de credibilidad utilizando una campaña de mentiras y apelando a algunas verdades sobre ciertos comportamientos de su vida personal que no tenían ni tienen nada que ver con el tema principal. ¿Qué es lo trascendente en todo esto? Se lo resumo en algunas preguntas: ¿Es cierto lo que Nisman denunció? ¿Qué objetivo tuvo esa alianza que tejieron entre la Venezuela de Chávez, el Irán de Admadinejad y la Argentina de los Kirchner? ¿Es creíble que el interés de los negadores del Holocausto era levantar las alertas rojas a los acusados por el atentado a la AMIA y recibir todo lo necesario del plan nuclear argentino y del uranio enriquecido para construir una maldita bomba atómica? ¿Es cierto que Irán puso una montaña de dólares manchados en sangre y los hizo llegar a la Argentina triangulados a través del chavismo como contó un general arrepentido muy cercano a Hugo Chávez? Aníbal Fernández llegó a pedir que metieran presa a la madre de Nisman y se preocupó por llenar los medios de fotos de Nisman con mujeres. Querían decir que era un tiro al aire y fue un tiro en la sien. Marcelo Moreno, el brillante columnista, escribió que los muchachos K utilizaron todos los insultos y descalificaciones que tuvieron a su alcance. Le dijeron de todo a Nisman: “corrupto, turro, sinvergüenza, incompetente, homosexual, loco, títere de un espía, mujeriego, agente de la CIA y el MOSSAD, lavador de dinero, golpista e idiota”.
Los K nunca entendieron que nunca se pueden tapar las mentiras. Más temprano que tarde aparecen. No hay dudas que semejante nivel de intervención solo puede ser llevado adelante por un grupo comando de expertos que tal vez sean los mismos que lo asesinaron y armaron toda la escenografía del suicidio para confundir y lograr impunidad.
La prima de Nisman, Ana Garfunkel, en su libro titulado “In Memorian”, también dice que es imposible que Alberto se haya suicidado y aporta datos de la vida cotidiana para fundamentar su conclusión. Dormía con pijama, actualizó su curricullum de 100 páginas una semana antes.
El gobierno de Cristina pensó que ya había ganado y que el caso Nisman estaba irremediablemente muerto. Pero se equivocó. La mentira siempre despierta sospechas. Y no contaban con el periodismo que siempre va en búsqueda de la verdad por más profundo que la entierren. Es su trabajo, su razón de ser. Resucitar un caso para esclarecerlo. Todos nos merecemos saber la verdad. Pero, sobre todo, Alberto Nisman que como el Cid Campeador parece que, aún después de muerto, sigue ganando batallas. Tal vez un día Nisman vuelva y sea millones de verdades iluminando tanta oscuridad. Ese día vivirá en el corazón sano de los argentinos que recuperarán la esperanza. Y en todos los argentinos que queremos un país sin corrupción y sin impunidad. Hasta que las velas no ardan.

De Luther King a Trump – 16 de enero 2017

Hoy es feriado en Estados Unidos. Es el día de Martin Luther King y del servicio social comunitario. Son las 24 horas que los ciudadanos norteamericanos se toman para reflexionar y actuar en función de dos de los grandes valores: la no discriminación y la solidaridad. Es un día muy particular porque dentro de menos de 100 horas asumirá la presidencia de la Nación Donald Trump, un salvaje que fue apoyado por el Ku Klux Klan, la organización más repugnante y nefasta que propone la supremacía de la raza blanca. Los seducen las promesas xenófobas del magnate de pelo color zanahoria: La construcción del muro contra los mexicanos, la prohibición de ingreso a los musulmanes, la deportación de 11 millones de inmigrantes y tanto racismo multiplicado. El líder del partido Nazi Americano, Rocky Suhayda lo saludó para que no queden dudas: “Heil Donald Trump, el último salvador”. Una web fascista de Andrew Anglin le rogó que “hiciera nuevamente blanco a los Estados Unidos”.
Por eso hubo manifestaciones democráticas con banderas que decían “No nos moverán: para proteger el sueño de Martin y el legado de Obama”. Porque sospechan que el huracán reaccionario de Trump va a querer llevarse por delante todo los derechos y todos los avances. Obama llamó a sus votantes y a los de Hillary a convertirse en “Guardianes de la democracia”.
El sueño de Martin, tenía un grave problema: era negro. Se dio cuenta enseguida, apenas comenzó a caminar las hostiles calles de Atlanta en Georgia.
Martin era hijo y nieto de predicadores bautistas y eso, tal vez, lo ayudó a encontrar su camino para anunciarle al mundo que la discriminación y el odio racial eran de los pecados más grandes y más mortales. Porque muchos de sus hermanos negros eran asesinados cruelmente. Habían llegado como esclavos, y seguían siendo esclavos en los algodonales del sur.
Un día Martin en su seminario leyó un texto que fue como una iluminación. Se reveló ante sus ojos el pensamiento revolucionario y no violento del Mahatma Ghandi y enseguida salió al mundo a predicar a favor de la igualdad racial y social con un arma que creía imbatible: la palabra. Siguió la tradición de predicador de su padre y su abuelo pero salió de las iglesias y se desparramó por los barrios y los guetos de la marginalidad. Se convirtió en una suerte de Ghandi negro.

En poco tiempo Martin pasó a ser Martin Luther King, el rey de la resistencia activa y pacífica. Su figura imponente marchaba por las calles con pancartas de protesta. Se sentaba en las avenidas.
Un día, una costurera lo marcó para siempre. Era negra pero se llamaba Rosa, Rosa Park. Volvía de su trabajo con la espalda quebrada de tanto coser horas y horas y se quedó sentada en el colectivo. No le dio el asiento a un blanco como era obligación en Alabama y muchos otros estados hasta ese momento. Aunque usted no lo crea los negros no podían ir a las mismas escuelas o los mismos baños que los blancos. La idea de que los blancos eran superiores no solamente pudrió la cabeza podrida de Hitler. La Rosa negra, la costurera que dio el buen paso, Rosa Park se negó y por lo general cuando uno se niega a lo establecido desata una pequeña revolución. Porque le dice que no a la injusticia. Su cuerpo se quedó sentado pero su dignidad se puso de pié, erguida y desafiante. Cuestionó una orden, una reglamentación del tiempo de las cavernas.
La Rosa negra fue encarcelada por semejante desafío a la autoridad blanca. Y Martin Luther King y sus muchachos iniciaron un boicot feroz contra el transporte público hasta que un año después los soberbios fascistas se dieron por vencidos.
El histórico capo autoritario del FBI, Edgard Hoovert persiguió a Martin por cielo y tierra. Lo acosó con fotos y pinchaduras de teléfonos. Los nazis del Ku Klux Klan pusieron una bomba en la casa de Martin. ¿Y el cómo reaccionó? Salió a poner la otra mejilla. Como un Jesucristo negro. Pero se recibió de mito en aquel agosto de 1963, hace exactamente 50 años, una marea humana de mas de 250 mil personas marcharon sobre Washington y el mundo se conmovió.
Aquel discurso es una pieza literaria memorable cargada del mejor de los combustibles llamado esperanza. Esa bandera hecha de palabras anunciadoras de los nuevos vientos dijo: “ Yo aún tengo un sueño de raíces profundas. Todos los hombres han nacido iguales. Y sueño que un día, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, puedan sentarse juntos en la mesa de la fraternidad”. Aquel día, hace medio siglo, un tal Barack Obama comenzaba a ser el primer presidente negro de los Estados Unidos. Martin mostró su sabiduría cuando dijo: “ Nadie se nos puede subir encima si no encorvamos la espalda”. Otra: “ Tendremos que arrepentirnos en esta generación, no tanto de la gente perversa, sino de los pasmosos silencios de la gente buena”. De hecho el racismo no terminó. La ultraderecha sigue acusando a Obama de no ser norteamericano y utiliza caretas de mono para burlarse del presidente. La desocupación entre los afroamericanos es el doble que la de los blancos. Pero ahora, Obama se va y viene su contracara.
En 1964, Luther King recibió el premio nobel de la paz. Pero Martin se recibió de martir en Memphis, Tenesse, en 1968. Iba a sumarse a una protesta de los basureros. Salió del hotel a las seis de la tarde y una maldita bala de fusil se le clavó en la yugular.
Martin Luther King pasó a ser una leyenda con solo 39 años.
Su vida dejó de ser pero sus ideas se quedaron a vivir para siempre y se derramaron por el planeta.
El predicador predicó con el ejemplo. Paz, resistencia y palabras contra el odio, la discriminación y las armas.
Martin se había dado cuenta al poco tiempo de nacer que tenía un grave problema: era negro. Aquella tarde negra fue asesinado por ser negro. Y el cielo se puso negro y las lágrimas también.
El riesgo que todos los norteamericanos democráticos ven hoy es que las ideas y la prédica de Luther King sean sepultadas por Trump. El mundo debería estar alerta ante el resurgimiento en todo el mundo del odio racial. Es la peor enfermedad social que existe: creer que alguien es superior a otro por el color de la piel. Debemos estar juntos. Como dicen las banderas: “No nos moverán”. No debemos permitir que vuelva la edad media.